

La tecnología electoral que los votantes no ven es la que mantiene en marcha los centros de votación en Filadelfia
By: Sarah Huffman y Katie Malone traduccion por Nemesis Mora | 2Puntos, Latest PJC stories, Technical.ly
May 19, 2026 | Tagged: Civic Tech, elections, en español.

La capacitación de los trabajadores electorales en Filadelfia se estructura en torno a un equilibrio que, según los funcionarios electorales, es esencial: proteger los sistemas de votación sin hacer que el proceso sea más lento o intimidante.
Este incluye aprender a utilizar las máquinas de votación, los registros electorales electrónicos, las líneas de asistencia telefónica y el equipo de respaldo para cuando surgen problemas. Estas salvaguardas cobran mayor importancia en aquellos lugares donde los retrasos pueden tener un impacto más significativo, incluidos los vecindarios de bajos ingresos, los distritos electorales con mayoría de población negra y las comunidades donde los votantes pueden necesitar asistencia lingüística.
Ed Cummings ha sido testigo de este proceso durante casi una década en su función como inspector de máquinas en Logan Square. Los procesos de seguridad tecnológica electoral suelen ser invisibles para los votantes, señaló; sin embargo, garantizar que dichos procesos se cumplan implica que los trabajadores electorales novatos deban enfrentar una curva de aprendizaje elevada.
“Los votantes realmente no ven todas las medidas de seguridad que están implementadas. No están expuestos a todo eso”, comentó Cummings. “No creo en absoluto que eso disuada a los votantes. Es algo bastante sencillo”.
Aunque es poco frecuente, incluso los problemas técnicos menores pueden tener consecuencias importantes el día de las elecciones.
El año pasado, un fallo de software en el condado de Cambria obligó a recurrir en mayor medida a las papeletas de papel y llevó a un juez a ampliar el horario de votación. El atasco de una papeleta interrumpió la votación en un centro electoral del condado de Somerset. Ese mismo año, el condado de Blair también informó sobre problemas con las máquinas de votación.
Es precisamente en esos momentos donde la capacitación de los trabajadores electorales tiende un puente entre sistemas electorales seguros y la capacidad de los votantes para emitir su sufragio sin retrasos innecesarios. Y, al parecer, está dando resultado. Solo el 7 % de los votantes encuestados a principios de este año por NPR, PBS News y Marist Poll afirmó que los problemas en sus centros de votación constituían la mayor amenaza para la seguridad e integridad de las elecciones. Dos tercios de los encuestados confían en la integridad del proceso electoral en su conjunto.
“No he escuchado a nadie decir eso específicamente”, comentó David Evans, juez electoral del distrito 32 en el norte de Filadelfia, refiriéndose a la privación del derecho al voto y a la tecnología electoral. “Así que mi inclinación es que no; hablan de muchas otras cosas, pero no de eso”.
Las mejoras tecnológicas transforman el trabajo de las encuestas
Se suponía que los condados de Filadelfia, Delaware y Lebanon probarían los registros electorales electrónicos conectados a internet —las hojas de registro en cada centro de votación— durante las elecciones primarias de este mes. Sin embargo, el programa piloto se pospuso hasta el próximo año debido a cuestiones técnicas pendientes y a la escasa participación de los condados de Pensilvania.
Estos registros electorales electrónicos conectados a la red le habrían permitido a los funcionarios electorales monitorear la afluencia de votantes a lo largo del día y enviar más recursos a los centros con mayor actividad. También habrían facilitado la resolución más rápida de errores, como los registros impresos con fallos.
“Si hay un centro de votación donde se están formando filas, podemos enviar refuerzos y recursos adicionales a ese lugar para ayudar a mitigar esas colas”, afirmó el comisionado de la ciudad, Seth Bluestein. “La tecnología ha supuesto una ayuda significativa en este aspecto”.
Por lo general, los trabajadores electorales asimilan los cambios con bastante rapidez —según Bluestein—, adaptándose con relativa facilidad a las nuevas tecnologías, como los registros electrónicos.
“En promedio, los trabajadores electorales son de mayor edad que la población general, lo cual, en teoría, podría dificultar la implementación de nuevas tecnologías; sin embargo, se desenvolvieron realmente bien con los registros electrónicos”, comentó.
Rhona Gerber, trabajadora electoral desde hace más de 20 años en Fitler Square —y quien también supervisa otros centros en calidad de Jueza de Elecciones—, coincide con esta opinión. Según su experiencia, la tecnología electoral no ha hecho más que simplificar las cosas.
“Es posible que alguien que no posea mis conocimientos sobre el uso de la tecnología encuentre mayores dificultades que el personal que trabaja en mi centro de votación, ya que todos nosotros sabemos utilizarla”, reconoció Gerber. “Para nosotros, la tecnología representa una mejora; nos facilita el trabajo”.
Trabajadores electorales capacitados para resolver problemas técnicos
El sitio web de los Comisionados de la Ciudad de Filadelfia ofrece recursos de capacitación en inglés, incluida una guía exhaustiva que explica los materiales electorales, detalla los procedimientos para la apertura y el cierre de los centros de votación, y orienta a los usuarios en el manejo de las máquinas de votación y los registros electorales electrónicos.
Para los trabajadores electorales cuyo primer idioma no es el inglés, la ciudad colabora con expertos en educación de adultos para desarrollar una capacitación que utiliza lenguaje sencillo, recursos visuales e instrucción práctica, según Catrina Vera, de la Oficina del Presidente Omar Sabir.
Filadelfia también capacita a intérpretes bilingües para asistir a los votantes con dominio limitado del inglés, señaló Vera. Sin embargo, la mayoría de los materiales de capacitación para los trabajadores electorales siguen estando en inglés, añadió, “dado que los trabajadores deben comunicarse tanto con los votantes como con el personal electoral”.
Jacky Tran, inspector de máquinas y traductor en Chinatown, comentó que asiste a las sesiones de capacitación para comprender el funcionamiento de las máquinas de votación y así poder ayudar a los votantes en los centros de votación. También traduce materiales para los votantes que no hablan inglés.
Asimismo, existen pautas sobre qué hacer en caso de que la tecnología falle. Se instruye a los trabajadores electorales para que llamen a una línea de asistencia y realicen la solución de problemas por teléfono, explicó Bluestein a Technical.ly. Si eso no da resultado, los técnicos visitarán los centros de votación e intentarán reparar el equipo o proporcionar unidades de reemplazo.
De las dos sesiones de capacitación obligatorias para los trabajadores electorales, una se centra en la tecnología, lo que incluye los registros electrónicos de votantes (*e-pollbooks*), las propias máquinas de votación y el sistema “network in a box” (red en una caja), que consiste en una conexión a internet cerrada y exclusiva para estos sistemas. Los instructores hacen hincapié en que las máquinas de votación no están conectadas a internet, afirmó Bluestein.
Esto es importante, ya que la ciberseguridad electoral no consiste únicamente en prevenir ataques informáticos. Implica también limitar las vías de acceso a los equipos, asegurar que los trabajadores electorales sepan cómo actuar cuando se produce un mal funcionamiento y garantizar la existencia de un respaldo —ya sea en papel o mediante procedimientos alternativos— en caso de que surja algún fallo técnico.
Es posible que el votante solo perciba el resultado de toda esa preparación como un breve proceso de registro o como la asistencia ofrecida por un inspector de máquinas. Sin embargo, para los trabajadores electorales, el objetivo de la capacitación es evitar que un problema técnico se convierta en un obstáculo para el acceso al voto.
Technical.ly presentó una solicitud de acceso a la información pública (*Right-To-Know*) para obtener documentos relacionados con la capacitación de los trabajadores electorales de Filadelfia; no obstante, la ciudad amplió el plazo de respuesta y, al momento de la publicación de este artículo, aún no había facilitado los registros solicitados.
Las mayores barreras no son de índole técnica
Las dudas sobre la tecnología o la seguridad no parecen estar disuadiendo a los votantes; sin embargo, las actualizaciones tecnológicas tampoco están logrando erradicar la privación del derecho al voto.
Por lo general, la tecnología resulta bastante sencilla de utilizar para los votantes, comentó Gerber, residente de Fitler Square. Si algún votante experimenta dificultades, los inspectores de máquinas están presentes para ofrecer ayuda. Los registros electorales electrónicos han ayudado a agilizar el proceso de registro en los centros de votación y, en caso de que haya una larga espera, se pueden distribuir más dispositivos, de acuerdo con el comisionado Bluestein.
“Lo bueno del registro electrónico —dijo Evans, del norte de Filadelfia— es que te indica a dónde votar. […] Si una persona llega pensando que ese es su centro de votación y resulta que no lo es, el sistema le dirá dónde se encuentra [su centro]”.
Es posible que las preocupaciones en materia de seguridad influyan en cierta medida a la hora de alimentar la desconfianza, y que la adaptación a las nuevas tecnologías provoque a veces algunas interrupciones; sin embargo, estas no parecen ser la razón principal por la que los votantes se queden en casa. Lo que realmente disuade a la gente de votar son factores como las barreras idiomáticas, la presencia de agentes del ICE en los centros de votación, la falta de tiempo y de medios de transporte, y la ausencia de iniciativas de divulgación.
Y, tal vez, también un poco de apatía.
“Cuando le pregunto a la gente porqué no vota, me responden que… los cargos electos van a hacer lo que quieran de todos modos”, comentó Evans. “No ven la correlación que existe entre sus propias vidas y el acto de votar.”
Esa desconexión —señaló— es precisamente lo que deben superar tanto los funcionarios electorales como los grupos de divulgación: demostrarle a los votantes que los cargos que figuran en la papeleta son los que determinan las condiciones de su vida cotidiana.
“Todo aquello que afecta nuestras vidas —la casa en la que vivimos, el aire que respiramos, los alimentos que consumimos—”, afirmó Evans, “depende, en última instancia, de las elecciones y del voto”.






