

Dentro de las bodegas latinas de Filadelfia: legado, sacrificio y una lucha por sobrevivir
By: Némesis Mora | 2Puntos, Economic Mobility, Metro Philly
March 20, 2026 | Tagged: Bodegas, en español, Entrepreneurs, small business.

Durante más de dos décadas, Raúl Serrata ha mantenido su bodega en la misma esquina de East Walnut Lane, en Filadelfia. En Serrata Grocery Inc., vivió “los mejores años de su juventud”, viendo a sus hijos crecer y convertirse en profesionales. El negocio le dio los recursos económicos para traer a su esposa y a sus hijos desde la República Dominicana a la ciudad. Sin embargo, para Serrata, la bodega es más que un sustento — es su hogar.
Su conexión con los clientes es una parte indispensable del trabajo. A menudo se le ve en la tienda, cobrando en la caja, ayudando a alcanzar productos en las góndolas o brindando apoyo y consejo tanto en momentos difíciles como en momentos de alegría. Cuando la tienda cierra a las 8 p.m., Serrata comienza de inmediato a prepararse para el día siguiente: reabastece los congeladores, limpia el desorden del día y deja todo listo para empezar de nuevo por la mañana. Después de casi 20 años de rutina, suele llegar a casa alrededor de las 9 p.m.
“Paso más tiempo en la bodega que en mi casa”, dijo Serrata. No es casualidad que pase más tiempo allí que en su propio hogar, ya que lo asume como parte del reto y también como un elemento clave del encanto de la bodega.
Serrata tiene diabetes y hay días en que no se siente bien. Aun así, cuando los clientes le preguntan cómo está, evita decir que se siente mal, sabiendo que eso podría “arruinarles el día”.
“Papi, ¿qué te pasa? ¿Por qué estás así hoy?”, le preguntan de inmediato, usando el apodo familiar con el que muchos en Filadelfia se refieren a los dueños de bodegas. Para no afectarles el ánimo, Serrata responde que todo está bien para que puedan seguir con su día en paz.
“Tienes que pasar el día con la mejor actitud; aunque no te sientas bien o tengas un dolor de cabeza leve o un dolor en el pie, tienes que mostrarle a tus clientes que estás bien”, añadió.
Serrata valora profundamente el legado cultural latino—especialmente dominicano—de las bodegas en Filadelfia, pero advierte que muchas podrían desaparecer si no hay quien las siga manejando. Muchos dueños están envejeciendo, dijo, y cada vez se les hace más difícil mantener sus negocios abiertos. Aunque no espera que sus propios hijos continúen la tradición, sí lo ayudan los fines de semana y se mantienen enfocados en terminar sus estudios y construir sus propias carreras. Para Serrata, la solución está en brindar a las nuevas generaciones latine las herramientas y recursos necesarios para continuar el legado de las bodegas.
“Los jóvenes ven cómo viven mamá y papá en las bodegas y no quieren esa vida para ellos”, dijo Serrata. “Tenemos que ayudarles a estudiar y prepararse para el futuro, pero también necesitan entender que deben continuar el legado del negocio”.
‘Mis hijos se sentían resentidos por la bodega’
A mediados de 2006, Clara Olivares comenzó su camino como dueña de una bodega en el sur de Filadelfia. Hoy es propietaria de EC Food Market en el oeste de la ciudad. Al mirar hacia atrás, siente una mezcla profunda de orgullo y nostalgia por el trabajo duro y las largas horas que ha invertido durante casi 20 años como bodeguera.
Cuando sus dos hijos eran pequeños, Olivares manejaba la tienda junto a su esposo. Al recordar esos años, admite: “Nos faltó ese tiempo de calidad que debimos haberles dedicado más”. Aunque la familia siempre vivió a pasos del negocio—ya fuera arriba o cruzando la calle—sus hijos aún resienten el tiempo que su madre dedicó a la bodega mientras crecían.
“Creo que una de las razones por las que no quieren continuar en esto es por eso”, dijo. “Me dijeron que le dedicamos demasiado tiempo a la bodega. Ese día en que ambos se sinceraron conmigo fue duro”, añadió, con los ojos al borde de las lágrimas.
A pesar de los retos de manejar una bodega, sus dos hijos siguen vinculados al negocio de distintas maneras. Su hijo trabaja tres días a la semana en el negocio familiar, mientras que su hija ofrece servicios de educación nutricional a bodegas en toda la ciudad como parte de la organización The Food Trust.

Las bodegas son un negocio familiar
Para Rafael Uceta, ser dueño de una bodega es parte del legado familiar. Es uno de seis hermanos con bodegas en distintas partes de Filadelfia y el más reciente en integrarse al negocio. Aunque pasó la mayor parte de su vida trabajando como barbero, sus hermanos lo animaron a abrir su propia bodega, Las Palmas Market, en Kensington a mediados de 2022.
Aunque lleva poco tiempo como dueño, ya siente el peso de las largas jornadas y la inestabilidad económica. Según Uceta, su mayor reto son las estrictas regulaciones municipales sobre licencias de tabaco, diseñadas para reducir el consumo juvenil en Filadelfia. Para él, el tabaco es uno de los productos que más se vende en las bodegas. Si las condiciones se mantienen igual durante otro año, admite que vendería su bodega y volvería a la barbería.
“En esta ciudad, lo que más consume la gente es tabaco”, dijo Uceta. “Es lo que más se vende en las bodegas. Compran más tabaco que comida”.
Según la presidenta de la Asociación de Bodegueros Dominicanos, Enereolina Meléndez, este tipo de regulaciones tiene un impacto directo en los pequeños negocios. Al mismo tiempo, la llegada de tiendas de conveniencia abiertas las 24 horas está atrayendo a más clientes, lo que ha reducido la frecuencia con la que las bodegas son visitadas.
Aunque no existe un conteo oficial de bodegas en Filadelfia, Meléndez estima que hay alrededor de 2,500 en la ciudad, aproximadamente un 80% de ellas propiedad de dominicanos.
Las nuevas generaciones replican el sistema económico de sus padres
Muchos pequeños empresarios latinos han iniciado sus negocios utilizando un método de ahorro y préstamo transmitido por padres, familiares y amigos en sus países de origen. En el Caribe—especialmente en la República Dominicana—se le conoce como “san” o “tanda”. En América Latina y partes de África se le llama “susu”, y en Estados Unidos se reconoce como una asociación rotativa de ahorro y crédito (ROSCA).
Según Ana Mariela Ramos, hija de un bodeguero y profesional en administración de empresas, el susu es un sistema económico ancestral en el que un grupo de personas se compromete a aportar una cantidad fija de dinero semanalmente para crear un fondo colectivo que se entrega a un miembro distinto en cada ciclo.
Ramos aprendió este sistema de apoyo mutuo de su familia y aún lo practica con su círculo cercano mientras trabaja en desarrollar su futuro negocio.
“Así fue como mi familia logró levantar nuevamente su negocio”, dijo Ramos. “Es un sistema del que me gusta hablar porque, cuando los bancos no ven nuestro valor, nosotros sí lo vemos, nos apoyamos y crecemos”.
Aunque Ramos no desea continuar con el negocio familiar de la bodega, sí está comprometida con honrar y expandir esa base económica transmitida por generaciones, así como educar a otros para que puedan continuar ese legado.

Reinventando la bodega con hip hop
The Papi Store PHL no es solo una bodega. Es también un espacio cultural y creativo donde entusiastas del hip hop encuentran el lugar perfecto para grabar música, realizar presentaciones y producir podcasts junto a miembros de la comunidad de Torresdale en Filadelfia.
Desde hace casi seis años, Víctor Andrés ha sido el dueño y cerebro financiero del negocio. En sus inicios, uno de sus clientes más frecuentes era Profit (nombre artístico), quien hoy es la fuerza creativa detrás del proyecto. Actualmente, Víctor supervisa las operaciones diarias de la bodega, mientras que Profit organiza la agenda y convoca a artistas para coordinar grabaciones y eventos.

La dinámica entre ambos se basa en el apoyo mutuo. Víctor le da a Profit libertad creativa para usar su equipo de grabación dentro de la bodega, y a cambio, Profit se asegura de que cada invitado que graba o se presenta también consuma en el negocio. Durante los eventos, la bodega se transforma en un espacio tipo estudio con capacidad para unas 120 personas.
“Para mí, hacer esto demuestra que no necesitas mucho para ser creativo. Puedes simplemente ir a la tienda de la esquina y empezar a crear”, dijo Profit.
Mientras muchos dueños de bodegas creen que las nuevas generaciones latinas no están interesadas en continuar el legado cultural y económico de estos negocios, The Papi Store PHL está reescribiendo las reglas del juego. Juntos, han construido un sistema económico centrado en la creatividad, utilizando la bodega como un espacio seguro para la comunidad.
La base del legado de las bodegas sigue siendo fuerte, pero sus estructuras económicas están cada vez más impulsadas por la creatividad y por un renovado deseo de construir comunidad de formas frescas e innovadoras.


Esta historia fue publicada originalmente por 2PuntosPlatform y Metro Philadelphia. Este artículo forma parte de una iniciativa nacional que explora cómo la geografía, las políticas y las condiciones locales influyen en el acceso a las oportunidades. Encuentre más historias en economicopportunitylab.com.







